4 poemas de Jessica Toloza Rincón

Dios odia a las mujeres

La mitad del cuerpo duele, le pregunto a dios:
Adán también sufre como yo
por tener dos tetas
sangre y palabras

La mitad del cuerpo duele,
dios siempre ausente
solo me da más sangre
y hombres para que gocen

La mitad del cuerpo duele
y dios y los hombres y las tierras
todos dicen
vulgar
Me cubren la piel con
polvo, agua y sal
El primer mandamiento
Aprender a llorar
El segundo y último
pedir perdón.

La voluntad no duerme

Tener ocho horas de sueño
desaprender el oficio de estar vencida
Contrario a mis creencias
ganar dinero fácil
para tener una vida “más fácil”
Ser desvariada
romperme el cuerpo
excepto las manos
para seguir limpiando
este odio que nos escupen en la boca
Aprender a ser mujer y fracasar
poner el mundo entre comillas
maldecir la ausencia de felicidad
hacia el final de mi risa
en la primera casa que recuerdo
con voces adultas
donde inventaba una vida
que no es esta
Tener ocho horas otra vez
de las cosas que no están
una patria que ya no existe
Salvarme todos los días
con un poco de temor
Reconciliarme con la vida
para recibir la carne
el llanto y la ternura
Tener ocho horas más
para no dormir

La mitad

De niña comía por pedazos
partía por la mitad los dulces
y si no tenían mitad
los hería por las orillas del cuerpo
antes de meterlos a mi boca
Comía d e s p a c i o
porque la mesa
era el único lugar donde se decían palabras
Mamá y papá hablaban
El vecino y las lágrimas de mamá
Bogotá es fría y una persona sin nombre murió

Yo pensaba en galletas de limón
y en el ruido de las casas
Nunca una cosa tenía que ver con la otra
Comía d e s p a c i o
pero mamá siempre me esperaba
y yo aguardaba para que secara su rostro
Cuando aprendí a leer el reloj
le dije a mamá que su lágrima
tardaba por lo menos
veinte segundos en llegar a la barbilla
que papá masticaba solo siete
antes de poner otro bocado
y que la mitad de los dulces se diluían
en dos minutos y medio
excepto los de color rojo

No sé cuántas moscas he ahogado en el lavaplatos

Sus alas intentan moverse
Lleno el vaso de agua y empiezan a luchar otra vez
Los cuerpos mueren limpios
viajan por ese tubo que termina en una fosa
con las demás moscas
con las sobras de comida
Papá me observa mientras el agua corre
Quisiera ahogar su queja en la espuma
Dice cosas y su voz tiembla
El doctor me dijo que no puedo tener rabias
Le pregunto dónde está la rabia
Allí donde siento el hambre
Me dieron la noticia por teléfono
una arteria diminuta sobresale más que las otras
Una de las moscas que creía muerta
empieza a arrastrar sus patas
Puedo morir en cualquier momento
Yo tengo mis ojos fijos en su cuerpo
Limpio las sobras de espuma de mis manos
¡Bum!
Un vaso se rompe
no sé distinguir entre la sangre y el jabón


Jessica Toloza Rincón (Bogotá, 1995). Trabajadora social de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, docente de inglés y a veces tejedora. Finalista concurso Casa de Poesía Silva y mención de honor concurso Relata 2021.

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